Etiqueta: redes sociales

¿Por qué aunque Taylor y Kim nos mienten desde hace rato aún les creemos?

Columna publicada en Univisión el 22 de julio de 2016.

El domingo comenzó un capítulo épico de una larga pelea entre dos reinas del entretenimiento estadounidense.

La cosa se remonta a que años atrás, cuando Taylor Swift se ganó un VMA en el 2009 y Kanye West se montó al escenario y le quitó el micrófono para anunciar que a él le parecía que debía ganar Beyoncé. A pesar de eso fue Swift quien le entregó el reconocimiento a una vida de trabajo a West en los VMA del 2015, y en esa ocasión Swift, West, y su ahora esposa, Kim Kardashian, se tomaron fotos felices.

Todo tranquilo hasta que West sacó en febrero un videoclip para la canción Famous en donde dijo: “Quizás Taylor y yo todavía podemos tener sexo, yo hice a esa perra (bitch) famosa”. El video, mostraba a varias celebridades con dobles de sus cuerpos desnudos, Taylor Swift incluida.

A Swift no le gustó nada. Se ofendió por la canción y por el video y sacó un comunicado de prensa rechazando ambos. Entonces West dijo en su cuenta de Twitter que Swift se estaba haciendo la víctima pues ella había aprobado la canción. Luego, cuando Swift recibió el Grammy por Álbum del Año, dijo, en sus palabras de aceptación y como consejo a otras mujeres, que no dejaran que nadie tomara el crédito por sus logros.

Pero en su programa del domingo, Kim Kardashian retomó el tema y comentó que Swift se estaba haciendo la víctima. Kardashian publicó el video de la conversación completa en Snapchat, en donde Swift no solo aprueba la canción, también deja ver cómo piensa y maquina las movidas que construyen su imagen. Es decir, Swift “mintió y además, es una manipuladora”.

Gossip Girl

Columna publicada el 20 de abril de 2016 en Sin Embargo.

En lo que va del año, el City Manager de la delegación Miguel Hidalgo, Arne van der Woodsen aus den Ruthen ha mojado prensa y pixel con sus estrategias para “construir” una “mejor” cultura ciudadana en su delegación. Las comillas son porque en vez de construir nada mejor se dedicó a perseguir ciudadanas y ciudadanos, a ventilar su privacidad en las redes sociales, y a juzgarles al son de los comentarios online. Esta especie de servidor-público-troll es un engendro que exige estudio: de una lado, está la genialidad de ser un agent-provocateur, del otro, una mal comprensión absoluta de la democracia, de los medios digitales y de la ética.

El ofensor y el pueblo

Columna publicada el 27 de enero de 2016 en El Espectador.

¿Se acuerdan de una comedia de los 90 llamada “Vuelo secreto”?

El argumento era que una pareja casada trabajaba en la misma agencia de viajes, pero su relación era secreta debido a las estrictas leyes para evitar el acoso en la oficina. El chiste estaba en que el jefe era un reconocido acosador que descartaba estas normas por ser “políticamente correctas”. En 1992 esto era divertido, pero hoy en día un argumento así sería impensable. Aunque todos sabemos que el acoso sexual es pan de cada día de las oficinas colombianas (a las pasantes las llaman abiertamente “carne fresca” y las mujeres que no sonríen ante los miamoreos de sus jefes o compañeros de trabajo son rechazadas por “amargadas”), el revuelo que causaron las denuncias de la abogada Astrid Cristancho contra el defensor del pueblo, Jorge Armando Otálora, por acoso sexual, no tiene precedentes. Algo ha cambiado en la sociedad colombiana, y me atrevo a decir que es gracias al trabajo de los grupos feministas, de mujeres y de derechos humanos, que desde los años 80 están trabajando para que en Colombia haya un mayor respeto a los derechos de las mujeres.

La misoginia oportunista

Columna publicada el 27 de noviembre de 2015 en Sin Embargo.

El 25N también es un día para alborotar la misoginia. Encontré en mi feed de redes sociales artículos que hablan de “la invisible violencia de género contra los hombres”, otros tantos status afirmando que #ALosHombresTambién (que es el nuevo #NoTodosLosHombres), columnas que la campaña de la ONU para pintarse los labios de naranja era inútil, o criticando a “las feministas” por todo lo que no vemos o hacemos y la infinidad de cosas que nos faltan. El 25N también es el día de la misoginia soterrada, que con un oportunismo nada original aprovecha el tema para señalar a las feministas y recordarnos que pensemos en los hombres.