Etiqueta: libertad de prensa

Noticias de Mocoa

Columna publicada el 6 de abril de 2017 en El Espectador.

“Estuve escuchando el testimonio de un campesino que decía que si le hubiesen dado un radio, él había podido avisar con suficiente tiempo sobre la emergencia que se iba a presentar en el departamento de Putumayo”, dijo el congresista Orlando Guerra de la Rosa, representante conservador por el departamento de Putumayo, la mañana de ayer en RCN Radio. La declaración es importante, porque nos habla de las condiciones difíciles de un departamento apartado, olvidado por el Estado que ha fallado en hacer prevención de desastres, pero también en garantizar derechos fundamentales a sus habitantes, como el derecho a la información.

Rectificación

Columna publicada el 5 de marzo de 2016 en El Heraldo.

El señor Rafael Madero Cabrera, presidente de la Junta Directiva de Fenalco Atlántico, pide, por medio de una carta, que haga rectificaciones a mi columna “Irresponsabilidad social empresarial” en la que critico a Fenalco por enviar el mensaje, socialmente irresponsable, de que la violencia contra las mujeres es cosa tolerable. Dice Madero que yo tengo un “inadecuado entendimiento de los actos desplegados por la entidad”, una frase importante, pues deja claro que el motivo de reclamo es mi “inadecuado entendimiento”, es decir, mi opinión, y no “los hechos desplegados por la entidad”, que no están en discusión.

Rajados en libertad de prensa

Columna publicada el 23 de diciembre de 2015 en El Espectador.

Muchos dicen que la situación de la libertad de expresión en Colombia, y especialmente la libertad de prensa, ha mejorado en los últimos años.

Sin duda ya el narco no le pone bombas a El Espectador, ni andan degollando periodistas en la capital. Esos ataques espectaculares son cosa del pasado. Ahora las amenazas son tácitas, los periodistas sabemos qué se puede decir y qué no sin que nadie nos de instrucciones, y basta el sonido de una moto rondando la casa para entrar en pánico o la posibilidad de una denuncia por injuria y calumnia —que quizá ganes aunque el proceso legal te lleve a la quiebra— para que “escojamos” callarnos. La violencia en Colombia se ha sofisticado; en eso siempre estamos a la vanguardia.