Categoría: Género y sistemas binarios

¿Por qué las latinas tenemos una relación tan contradictoria con la cirugía plástica?

Columna publicada en Univisión el 24 de junio de 2016.

Aunque muchos declaren en público que lo que les gusta es “la belleza natural”, en toda América Latina el ideal de belleza termina siendo una exageración de todo lo que entendemos como femenino: labios carnosos, profusos senos, cintura de guitarra, amplias caderas y frondoso culo.

Como este look de Jessica Rabbit no es “natural” las personas recurren a la cirugía plástica para alcanzarlo. Las mujeres en contextos machistas somos casi que una posesión, un token de poder, necesario para afirmar la hiper masculinidad de algún hombre. Por eso, era frecuente que en Colombia los narcos “invirtieron en mejoras” de sus mujeres como si fueran carros para Pimp my Ride.

Así es como los implantes de busto, las inyecciones para aumentar el culo, las liposucciones y el botox se convirtieron en un negocio millonario. Además, no era solo cosa de narcos, este modelo de belleza tan específico permeó a todas las clases sociales, a la legalidad y a la ilegalidad, a mayores y a menores de edad y a toda América Latina.

Así, los y las latinoamericanas resultamos teniendo una relación contradictoria con la cirugía estética. Por un lado, hemos introyectado este modelo de belleza, por otro lado, como somos culturalmente cristianas, somos rápidas para juzgar y rechazar a las mujeres que deciden sexualizarse. Así, la mayoría de las mujeres en el mundo crecemos entre estos mensajes contradictorios: tenemos que ser, al tiempo “la Virgen” y “la puta”. Cada mujer elige cómo navegar esta disyuntiva, con la estrategia que mejor le va para una situación que, de suyo, es adversa, y en la que de entrada no podemos ganar.