Categoría: Feminicidio y violencia de género

#SiMeMatan: qué hay detrás del feminicidio en Ciudad Universitaria

Columna publicada el 5 de mayo en la revista Vice.

La justificación de la Procuraduría para dejar nuestra muerte en la impunidad.

El jueves en la mañana la Universidad Nacional Autónoma de México amaneció con una mujer muerta: Lesby, de 22 años, ahorcada con el cable de una caseta de teléfono. Inmediatamente la universidad reaccionó con tibieza: dijeron que repudiaban y lamentaban el “incidente” pero no fueron capaces llamarlo por su nombre: feminicidio. Luego la Procuraduría de la CDMX nos dio algo de información sobre Lesby: debía materias y su novio dijo que “tenía problemas de alcoholismo”. El mismo novio con quien, según la procuraduría, ella estuvo “drogándose” en el campus y con el que tuvo una discusión horas antes de su muerte.

¿Es machista decir ‘crimen pasional’?

Columna publicada en la revista Cromos el 2 de mayo de 2017.

Lo que silvestremente entendemos por ‘crimen pasional’ parece ser un asesinato causado por ‘esos celos tan inmensos que provoca el verdadero amor’. Nos han dicho siempre que el amor es una suerte de ‘locura’ y que por eso justifica muchos comportamientos poco éticos, disruptivos o hasta ilegales. Cuando yo era adolescente, que un chico se fuera a golpes con otro para ‘defender tu honor o pelearse por tu amor’ era una prueba de devoción y compromiso. Toda la sociedad ha crecido por ideas así, nos dicen que no es amor si no produce celos violentos y enfermizos.

Desprotegidas

Columna publicada el 12 de abril de 2017 en El Espectador.

La mayoría de los feminicidios no ocurren de un día para otro, dan señales bastante evidentes que hemos querido ignorar o, peor, normalizar como sociedad. La familia de Claudia Rodríguez, asesinada por su expareja, Julio Alberto Reyes, este lunes en el Centro Comercial Santafé, dijo a los medios que Reyes no solo la perseguía; ya le había dicho que la iba a matar, hace un mes le había dado una golpiza. Rodríguez llegó a Bogotá huyendo de Medellín para alejarse de Reyes. Acudió al menos 40 veces a la Policía y siempre le dijeron que no podían hacer nada. Ni siquiera el lunes, ante el secuestro de un hombre armado, pudo actuar con rapidez la Policía, pues les tomó al menos tres horas lograr detener al asesino. Para entonces Rodríguez ya estaba muerta.

Caperucita Roja

Columna publicada el 30 de marzo de 2017 en El Espectador.

En la versión más antigua del cuento de Caperucita Roja, escrito por Charles Perrault, la historia acaba cuando el lobo se la come. Esta versión viene acompañada de grabados de Gustave Doré, en los que la metáfora del cuento se hace literal: Caperucita aparece desnuda, metida en la cama con el lobo. Fueron los Hermanos Grimm los que más tarde se inventaron que la salvaba un leñador. En todo caso la advertencia para las niñas (y mujeres) es clara: si sales a la calle (bosque), más te vale no hacerlo con ropa provocativa (una caperuza roja), ni desviarte o disfrutar de tu camino, o hablar con extraños (el lobo) porque te pueden matar y violar.

A las patadas

Columna publicada el 22 de marzo de 2017 en El Espectador.

“Opa, opa”, y el condescendiente “ese es un buen tema, lo podemos discutir”, le decía un coro de hombres a la periodista Andrea Guerrero cuando se tomó el micrófono para decir que se sentía agredida por el llamado del futbolista Pablo Armero, detenido el año pasado en Miami por coger del pelo a su pareja e intentar cortarle las extensiones en castigo porque ella no quería tener sexo con él. Cuento de nuevo la agresión con detalle pues no fue cualquier cosa, no hubo ambigüedad alguna en la violencia machista que ejerció contra su pareja. Como tampoco hubo ambigüedad en la postura del consulado: a favor de Armero. “No comparto que mi selección, la que tiene mis ídolos, tenga un hombre que maltrató a su mujer”, dijo la periodista, con una asertividad que muchos medios han llamado “enfado”, y la verdad es que todos debemos compartir su indignación.

Las cosas por su nombre

Columna publicada el 15 de marzo de 2017 en El Espectador.

Con el reciente feminicidio de Maribel Buitrago y el asesinato de su hijo a manos de su expareja y padre del mismo, Giovanny Sánchez, los medios de comunicación han vuelto a caer en los graves errores que normalizan y justifican este tipo de violencia. Sin ir más lejos, en la nota del periódico El Espectador se lee: “El último crimen pasional [..] fue cuando Angie Katherine Herrera fue golpeada y herida con arma blanca por su expareja, un patrullero de la Policía”. ¿Acaso las muertes de Herrera y Buitrago fueron ocasionadas por la inmensa pasión de sus parejas? No. Pero la palabra feminicidio, que es el tipo legal correcto desde que en Colombia existe la Ley Rosa Elvira Cely, brilla por su ausencia.

Populismo perpetuo

Columna publicada el 11 de enero de 2017 en El Espectador.

Era 2011 y la congresista Gilma Jiménez movía su proyecto para hacer un referendo que les diera cadena perpetua a los violadores de niños y niñas. El ministro del Interior, en ese entonces Germán Vargas Lleras, creó una Comisión Asesora —integrada por juristas respetados internacionalmente: Yesid Reyes, Iván González, Rodrigo Uprimny, Camilo Sampedro y Julissa Mantilla, entre otros— para aconsejar al Gobierno en política criminal, a propósito de dicho referendo. La evaluación de la Comisión fue nefasta: señalaron que el referendo pendulaba entre la inconstitucionalidad y la irracionalidad, y lo calificaron de ineficaz, precario y retardatario.