Categoría: Derechos sexuales y reproductivos

La periodista que puso el pecho

Perfil publicado en El Espectador el 10 de diciembre de 2016.

La foto de la periodista Lorena Beltrán en la portada de El Espectador es el desnudo más revolucionario que se ha visto en los últimos años en Colombia. En la foto, Beltrán muestra con honor las cicatrices que le dejó el cuestionado médico Francisco Sales Puccini, después de una cirugía de reducción de busto en el 2015. Las cicatrices que hoy lleva Beltrán le atraviesan los senos y rodean el pezón, y tienen aproximadamente un centímetro de grosor. Son el testimonio de cómo un médico irresponsable puede atentar contra la identidad y la salud física, mental y emocional de sus pacientes.

Por la memoria de Yuliana Samboní

Columna publicada el 7 de diciembre de 2016 en El Espectador.

La niña Yuliana Andrea Samboní, de siete años, fue secuestrada, violada, torturada, asfixiada y muerta, presuntamente por Rafael Uribe Noguera, en su apartamento, este fin de semana. El feminicidio de Yuliana ha conmovido y enrrabiado a toda Colombia.

Su más posible agresor, señalado por una cantidad de evidencia clara y abrumadora, fue internado en una clínica por supuesta sobredosis, y ahora se declara inocente, quizás con la esperanza de que le crean que su crimen atroz no fue premeditado. Pero ya hay testigos que dicen haber visto su camioneta en el barrio, rondando a la niña en días anteriores. Y no existe la droga que haga que una persona adquiera capacidad para tal violencia. Las drogas, si acaso, exacerban por momentos la magnitud de una violencia, que en el caso de Uribe Noguera fue alimentada en la comodidad del privilegio de ser un hombre, blanco, educado y miembro de una de las familias más poderosas de Colombia, un país en donde todos esos privilegios otorgan casi la omnipotencia de Dios. Yuliana Samboní, por el contrario, encarna todas las vulnerabilidades juntas, por género, por edad, por etnia, por clase social, por ser parte de una familia desplazada. En un mundo sin estas desigualdades abismales un crimen como este habría sido excepcional. En cambio, es uno entre tantos.

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Columna publicada el 1 de diciembre de 2016 en El Espectador.

En Colombia el primer caso de una persona que contrajo el virus del VIH fue diagnosticado en 1983.

Desde entonces y hasta el 31 de diciembre de 2009, fueron notificados un total de 71.509 casos. En las estimaciones y proyecciones sobre la epidemia realizadas en el año 2014, se calculó una prevalencia de VIH para población en edad fértil de 0,48 % y un estimado total de 135.829 personas con VIH o sida en el país (según observatorio de VIH Minsalud, 2015).

Colombia tiene la tercera epidemia de VIH más grande de América Latina (después de Brasil y México), pero de esto poco se habla en el país. Nadie nos cuenta que tenemos alrededor de 8.000 nuevos casos anualmente ni que más de 2.000 personas mueren al año por causas relacionadas con el virus del VIH, y esta cifra se ha mantenido estable en la última década. Según datos oficiales del Ministerio de Salud, cuatro de cada diez personas que viven con VIH en Colombia no saben de su estado y 27 de cada 100 personas diagnosticadas con VIH no se encuentran atendidas en programas de salud. En Colombia no existe un programa nacional para la respuesta en detección, tratamiento y atención integral. La responsabilidad institucional recae en el Programa de Salud Sexual y Reproductiva, en el que el VIH queda por debajo de otros temas considerados prioritarios en la agenda pública y política.

Consejos prácticos para ser un hombre aliado del feminismo

Columna publicada en I-D Vice el 10 de agosto de 2016.

Hay muchas discusiones sobre si los hombres pueden o no ser feministas, algunas son teóricas, algunas son críticas a la manera en que algunos hombres cooptan el feminismo. Sin embargo, también hay muchos hombres que creen en la igualdad de género y tienen la mejor intención y de verdad quieren ayudar. Algunos me han dicho que no saben qué pueden hacer ellos por el feminismo y la primera respuesta es que yo no se los puedo enseñar, ni estoy obligada a darles una clase de feminismo ni puedo decirles cómo vivir sus vidas como hombres. No me corresponde. Sin embargo sí puedo hablar de cosas concretas que, como mujer y como feminista, sé que pueden ayudarnos a que nuestras vidas sean más fáciles. Simplemente son ejemplos puntuales y prácticos basados en mis interacciones con el paradigmático “hombre cisgénero heterosexual blanco o mestizo de clase media o alta y educado”, que para efectos de brevedad en este texto llamaremos “Man”. Con M mayúscula porque es un modelo arquetípico. Quizás no todas estas categorías les aplican, pero sí son las características que determinan a la masculinidad paradigmática y el privilegio en nuestra sociedad.

Así que a continuación les presento 13 cosas que pueden hacer por la igualdad de género. No son las únicas, son apenas las que a mí me parecen importantes para comenzar. Algunas no les van a gustar porque pueden sentirse incómodos, eso está bien. El feminismo es incómodo, si le van a entrar, acostúmbrese. No están obligados a hacerlas, no son mandamientos. Ni trucos para levantar. Tampoco van a recibir una estrellita. Pues no son pedidos caprichosos sino gestos puntuales de cómo usar sus privilegios para hacer más fácil y justa la vida de los demás.

  1. Reconocer su privilegio

No, que nos dejen entrar gratis al bar no es un privilegio. Ustedes lo saben, nos van a dar trago gratis para emborracharnos y que seamos “presa fácil” de algún muchacho que quiere sexo sin esforzarse. No existe tal cosa como el privilegio de ser mujer, ser mujer es nacer con muchas desventajas que quizás los Manes no pueden entender porque para sus vidas privilegiadas son inimaginables. Los Manes no tienen que pensar en qué ponerse antes de salir de la casa para estar seguros, seguramente van a ganar más por hacer el mismo trabajo que una mujer y toda la vida la sociedad lleva aplaudiéndoles que sean líderes y escuchan sus ideas. Por eso hay un mug feminista que dice “Quisiera tener la seguridad de un hombre blanco mediocre”. A diferencia de las personas trans, nadie les pregunta a los Manes si ese es su verdadero nombre o si su género es el correcto. Tampoco hay leyes que les prohiban una intervención médica que pueda ser necesaria para salvar sus vidas, como la interrupción del embarazo.

Manes: el mundo es suyo, las calles, los horarios laborales, la política, todo está hecho para sus cuerpos y muchos de estos privilegios son irrenunciables. Lo mínimo que pueden hacer es reconocerlo. Porque reconociendo su privilegio pueden usarlo para abrirle espacios a otras personas que no lo tienen.

Negarle el aborto a una niña violada es decirles a las mujeres que sus vidas no importan

Columna publicada en Univisión el 4 de agosto de 2016.

En mayo, una niña indígena huichola de 13 años, Citlali, fue violada por un conocido de la familia en el estado de Sonora. Citlali hace parte de una estadística: en México, una de cada cuatro niñas es violada antes de cumplir los 18 años. Los exámenes certificaron la violencia física y el daño psicológico, pero las autoridades se negaron a darle a la niña retrovirales o anticonceptivos de emergencia como manda la ley. Un mes después, cuando la familia se dio cuenta de que la niña estaba embarazada, en el hospital le negaron rotundamente el acceso a la interrupción del embarazo.

El sexting es la revolución sexual del siglo XXI

Columna publicada en la revista Vice el 20 de julio de 2016.

Pensar antes de sextear“, campaña desarrollada por Google y Pantallas amigas en contra del sexting en México, es revictimizante, moralista, prejuiciosa y en general incompetente. Por eso es una vergüenza que tantos nombres de empresas que se presentan como la vanguardia tecnológica, (como Google) o entidades públicas como el INAI, el Canal del Congreso, el Infodf, el DIF Nacional, la Red por los Derechos de la Infancia en México y la Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes, (que funcionan con nuestros impuestos) aparezcan vinculados a la fallida campaña. R3D en Defensa de los Derechos Digitales publicó las cinco razones para pensar antes de estigmatizar el sexting, donde señalan que la difusión de imágenes sexuales sin consentimiento es el problema, no sextear, y que la campaña apela a la moralidad para disuadir el sexting, asociándolo con el consumo de drogas o alcohol. Rechazan el discurso prohibicionista y proponen que, en cambio, se promuevan prácticas seguras para sextear. En la misma línea, Horizontal señaló que el sexting forma parte de nuestros derechos sexuales.