Categoría: Estética (pop, arte y poder)

Así se está hablando de las mujeres en los Juegos de Río: el increíble trato sexista a las atletas

Columna publicada en Univisión el 10 de agosto de 2016.

Cuando criticaron a la NBC por tener demasiados anuncios durante la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos 2016 en Río de Janeiro, su vocero, John Miller, dijo que “aunque hay más mujeres que hombres viendo los juegos, ellas están menos interesadas en el resultado y más en el camino, para ellas es como ver una miniserie hecha reality”. El estereotipo manda que a las mujeres no nos interesan los deportes, así que el vocero de NBC tiene que inventarse extrañas teorías para explicárselo a sí mismo. Y aún así la razón es muy simple: que a las mujeres les gustan los deportes.

Hillary Clinton está cambiándolo todo

Columna publicada el 29 de julio de 2016 en Univisión.

Uno de los videos de la convención Demócrata, pasa una a una las caras de los presidentes de los Estados Unidos en orden cronológico. Al llegar a Barack Obama las caras forman un mosaico que cubre toda la pantalla. Sí, todos son hombres. Entonces el mosaico se rompe como si fuera de vidrio y detrás aparece la imagen de Hillary Clinton.

No es tiempo para sofisticaciones semánticas, el mensaje tiene que ser claro, al ser la primera candidata mujer a la presidencia Hillary está rompiendo el más alto techo de cristal de los Estados Unidos.

Tienen razón los demócratas en señalar que la representación, simbólicamente, importa, y que incluso llega a ser revolucionaria. Durante años la sociedad nos ha dicho que el papel de las mujeres es circunscribirse a nuestro estrecho rol de género y tener hijos, hornear galletas, y muy calladitas y sonrientes mantener un hogar.

La sociedad nos sigue diciendo eso, y ataca fieramente a cualquier mujer que se salga de su rol de género. El sistema funciona de tal manera que no nos deja ni siquiera imaginarnos que podemos ser otra cosa, porque el escarnio público de las que lo intentan nos sirve de advertencia, y porque ni siquiera tenemos los modelos para soñarlo. Por eso, los niños quieren ser astronautas y las niñas quieren ser mamás. Nadie les dice que pueden ser madres y astronautas. Y ese es el mensaje que una presidencia de Hillary Clinton enviaría.

Michelle y Ivanka: los dos discursos con perspectiva de género de las Convenciones

Columna publicada en Univisión el 28 de julio de 2016.

“Me levanto cada mañana en una casa construida por esclavos, y observo a mis hijas, dos hermosas, inteligentes y jóvenes mujeres negras, jugar con sus perros en el pasto de la Casa Blanca. Y es gracias a Hillary Clinton que mis hijas, y todos nuestros hijos e hijas, ahora dan por sentado que una mujer puede ser presidente de los Estados Unidos.” dijo Michelle Obama en el mejor discurso de toda la Convención Democráta esta semana. El discurso de la primera dama logró criticar a Trump sin siquiera tener que mencionarlo y puso en el centro las cartas más valiosas de Clinton: su persistencia y compromiso como servidora pública y el logro simbólico que significa que una mujer sea presidenta de los Estados Unidos.

En la Convención Republicana, fue también una mujer quien logró dar el mejor discurso, la hija del candidato Trump, Ivanka, su mano derecha y una reconocida trabajadora que representa la cara más amable de su padre. Ivanka nos contó cómo jugaba desde niña en la oficina de Trump, quien siempre la estimuló para que alcanzara todas sus metas. Hace unas semanas, Ivanka hasta le dijo a los medios que Trump es feminista, “porque siempre le puso como ejemplo a mujeres fuertes y exitosas”. También dijo que Trump le ha dado trabajo a las mujeres, que les paga igual en sus compañías y eso lo convierte en la solución para la equidad salarial. Lo dijo con una seguridad convincente, y cínica, a la luz de un estudio reciente que muestra que en la campaña de Trump a los hombres les pagan un 30% más que a las mujeres, que además solo ocupan el 28% de los puestos.

¿Por qué aunque Taylor y Kim nos mienten desde hace rato aún les creemos?

Columna publicada en Univisión el 22 de julio de 2016.

El domingo comenzó un capítulo épico de una larga pelea entre dos reinas del entretenimiento estadounidense.

La cosa se remonta a que años atrás, cuando Taylor Swift se ganó un VMA en el 2009 y Kanye West se montó al escenario y le quitó el micrófono para anunciar que a él le parecía que debía ganar Beyoncé. A pesar de eso fue Swift quien le entregó el reconocimiento a una vida de trabajo a West en los VMA del 2015, y en esa ocasión Swift, West, y su ahora esposa, Kim Kardashian, se tomaron fotos felices.

Todo tranquilo hasta que West sacó en febrero un videoclip para la canción Famous en donde dijo: “Quizás Taylor y yo todavía podemos tener sexo, yo hice a esa perra (bitch) famosa”. El video, mostraba a varias celebridades con dobles de sus cuerpos desnudos, Taylor Swift incluida.

A Swift no le gustó nada. Se ofendió por la canción y por el video y sacó un comunicado de prensa rechazando ambos. Entonces West dijo en su cuenta de Twitter que Swift se estaba haciendo la víctima pues ella había aprobado la canción. Luego, cuando Swift recibió el Grammy por Álbum del Año, dijo, en sus palabras de aceptación y como consejo a otras mujeres, que no dejaran que nadie tomara el crédito por sus logros.

Pero en su programa del domingo, Kim Kardashian retomó el tema y comentó que Swift se estaba haciendo la víctima. Kardashian publicó el video de la conversación completa en Snapchat, en donde Swift no solo aprueba la canción, también deja ver cómo piensa y maquina las movidas que construyen su imagen. Es decir, Swift “mintió y además, es una manipuladora”.

Arrestar a Gerardo Ortíz no hace que las mujeres estemos más seguras

Columna publicada el 19 de julio de 2016 en Univisión.

El fin de semana, el cantante de música norteña, Gerardo Ortíz, fue detenido en por hacer “apología al delito” en el video de su canción Fuiste mía.

Es innegable que el video es misógino y violento, muestra a Ortiz asesinando a el amante de su pareja y luego un feminicidio (encierra a la protagonista del video en el baúl de un carro y lo quema).

El video generó una gran polémica, en incluso se hizo una petición en Change para que el canal de Youtube, Vevo, lo bajara por hacer “apología al feminicidio”. A pesar de que el video es un horror, esta conversación fue muy importante: nos mostró que muchos espectadores son capaces de reconocer que el feminicidio está mal.

En los noventas, Eminem hace lo mismo en su video con Dido y a la mayoría de nosotros eso no nos causó ni la menor incomodidad. Esta vez, en cambio, el fatal video de Ortíz avivó la discusión sobre la violencia contra las mujeres en México, y, esto fue un triunfo para los derechos de las mujeres, pues la sola conversación desnormaliza la violencia.

Hasta ahí todo bien. Pero este fin de semana la Policía Federal de México detuvo al cantante en el Aeropuerto Internacional de Guadalajara, por “apología al delito” en el video de Fuiste mía. Como la apología al delito no es considerado un “crimen grave” el cantante pagó una fianza de 2700 dólares (50,000 pesos mexicanos) y salió en libertad. Sin embargo, de ser encontrado culpable, podría hasta ir un año a prisión.

La detención fue absurda y contraproducente. Tendrían que crear una especie de “cárcel de las estrellas” para acoger a todos los y las cantantes mexicanos que han usado lenguaje machista y violento en sus canciones. La cultura popular es simplemente un reflejo de la sociedad, y en esa medida, casi todos nuestros productos culturales son misóginos. Tenemos que entender, entonces, que el problema no es la cultura, es la sociedad.

Odié el racismo de la temporada cuatro de Orange Is The New Black

Columna publicada el 8 de julio de 2016 en Univisión.

Este año la audiencia de la serie Orange is the new black (OITNB) se enteró de que prácticamente todos los y las guionistas de la serie, salvo por un par, son blancos. Fue una noticia dura, se sintió como cuando uno se entera de que ni “Santa Claus”, ni “el Niño Dios”, ni “los Reyes Magos” existen.

Lo que pasa es que en un mar de televisión hecha por gente blanca, para gente blanca, OITNB era una bocanada de aire fresco: la serie aprovechaba el privilegio de quien alguna vez fue su protagonista, Piper, para contarle a la audiencia las historias de mujeres diversas, y además abrió un gran rango de papeles para muchas actrices talentosísimas, negras y latinas, que rara vez reciben un papel que no sea secundario.

Así es como durante las primeras tres temporadas se construyeron personajes entrañables: como Suzanne (o Crazy Eyes) una mujer negra con una condición mental indefinida; Daya y Aleida madre e hija latinas encarceladas juntas; Sophia una mujer negra y trans que termina en la cárcel tras hacer fraude con su tarjeta de crédito al intentar pagar por sus cirugías de afirmación de sexo y unos tennis para su hijo (interpretada por Laverne Cox, una actriz que, de hecho, es una mujer trans); y Taystee y Poussey, una de las amistades más entrañables de la televisión.

No era solo que los personajes de OITNB abrieran espacios de participación para las actrices negras y latinas, también abrían espacios de identificación para la audiencia que rara vez ve la diversidad racial de Estados Unidos representada en la pantalla. Incluso fue un acierto que Piper resultara ser el personaje más egoísta, egocéntrico y detestable de toda la prisión, al punto que, siendo la reclusa más blanca, pasa rápidamente de heroína a villana.

En Ciudad de México, todo está muy Caro

Columna publicada en I-D Vice, el 6 de julio de 2016.

Parece un error. La valla espectacular -que parece- de Chiclets Adams sobre un edificio azul en la esquina de Sonora y Nuevo León, calles de alto tráfico, al menos para los estándares de la Romacondesa. Parece un error porque aunque es la copia exacta de una cajita de los ochenterísimos Chiclets Adams, dice, con la misma fuente, “achiote”. ¡Y quién puede querer una cosa semejante! La valla sugiere un sabor que no es agradable y un producto contradictorio que en vez de refrescar el aliento teñiría la boca de rojo. Y más raro todavía: dice achiote con ch y no con x. Sin vergüenza alguna, en el vortex del México hipster, donde, por chovinismo y amor al kitsch, todo lo que se pueda se escribe con x.

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