Categoría: Derechos de la niñez

La falacia de la cárcel

Columna publicada el 7 de septiembre de 2016 en El Espectador.

Uno de los argumentos para votar “No” en el plebiscito que ha hecho eco entre los y las colombianas es “que la guerrilla no pagará cárcel”.

Esto de entrada es falso, pues solo habrá amnistía para delitos políticos y conexos, pero no para los crímenes de lesa humanidad como el secuestro, las desapariciones y violencia sexual. Es decir, estos crímenes necesariamente tendrán que ser sancionados en el sistema de Jurisdicción especial para la paz, y ahí se determinará si el castigo será la cárcel (entre 15 a 20 años para quienes se nieguen a confesar y dar información que permita reparar a las víctimas, y penas alternativas haciendo labores restauradoras, como desminar los campos o construir obras públicas, para los y las que sí colaboren con los procesos de justicia). Como explica Rodrigo Uprimny en uno de los recientes videos de DeJusticia, “no es verdad que esta sea una paz con impunidad”; habrá justicia, pero una justicia distinta.

El dinosaurio todavía estaba allí

Columna publicada el 17 de agosto en El Espectador.

Los jerarcas de la Iglesia católica se han decantado por ignorar las partes de su doctrina que sugieren que el género no es binario (por ejemplo, que los ángeles no tienen sexo) y han emprendido una lucha político-religiosa en contra de lo que maliciosamente llaman “ideología” de género.

Esta resistencia tiene un efecto importante en la educación colombiana, que hasta hace apenas unas décadas era supervisada y dominada por la Iglesia católica. Pero la teoría del género, lejos de ser “una ideología”, es una serie de conceptos que se usan para describir, y que son necesarios para entender el mundo contemporáneo, en el que contamos con un espectro de personas homosexuales, bisexuales, transgénero, travestis, transexuales, intersex, no binarias. Lo importante aquí es que estas personas existen, y no sólo eso, son personas, colombianas, con derechos que toca respetar. Los derechos de las personas no dependen del cuerpo con el que nacen, o de cómo se visten o de quién se enamoran. Cualquier niña, niño o niñe de Colombia necesita saber esta información.

Negarle el aborto a una niña violada es decirles a las mujeres que sus vidas no importan

Columna publicada en Univisión el 4 de agosto de 2016.

En mayo, una niña indígena huichola de 13 años, Citlali, fue violada por un conocido de la familia en el estado de Sonora. Citlali hace parte de una estadística: en México, una de cada cuatro niñas es violada antes de cumplir los 18 años. Los exámenes certificaron la violencia física y el daño psicológico, pero las autoridades se negaron a darle a la niña retrovirales o anticonceptivos de emergencia como manda la ley. Un mes después, cuando la familia se dio cuenta de que la niña estaba embarazada, en el hospital le negaron rotundamente el acceso a la interrupción del embarazo.

¿Por qué las latinas tenemos una relación tan contradictoria con la cirugía plástica?

Columna publicada en Univisión el 24 de junio de 2016.

Aunque muchos declaren en público que lo que les gusta es “la belleza natural”, en toda América Latina el ideal de belleza termina siendo una exageración de todo lo que entendemos como femenino: labios carnosos, profusos senos, cintura de guitarra, amplias caderas y frondoso culo.

Como este look de Jessica Rabbit no es “natural” las personas recurren a la cirugía plástica para alcanzarlo. Las mujeres en contextos machistas somos casi que una posesión, un token de poder, necesario para afirmar la hiper masculinidad de algún hombre. Por eso, era frecuente que en Colombia los narcos “invirtieron en mejoras” de sus mujeres como si fueran carros para Pimp my Ride.

Así es como los implantes de busto, las inyecciones para aumentar el culo, las liposucciones y el botox se convirtieron en un negocio millonario. Además, no era solo cosa de narcos, este modelo de belleza tan específico permeó a todas las clases sociales, a la legalidad y a la ilegalidad, a mayores y a menores de edad y a toda América Latina.

Así, los y las latinoamericanas resultamos teniendo una relación contradictoria con la cirugía estética. Por un lado, hemos introyectado este modelo de belleza, por otro lado, como somos culturalmente cristianas, somos rápidas para juzgar y rechazar a las mujeres que deciden sexualizarse. Así, la mayoría de las mujeres en el mundo crecemos entre estos mensajes contradictorios: tenemos que ser, al tiempo “la Virgen” y “la puta”. Cada mujer elige cómo navegar esta disyuntiva, con la estrategia que mejor le va para una situación que, de suyo, es adversa, y en la que de entrada no podemos ganar.

‘Los Bienmiamor’

Columna publicada el 28 de mayo de 2016 en El Heraldo.

Gran escándalo generó en la ciudad de Cartagena un video realizado por unos jóvenes del barrio El Pozón (Blessed Productions) para invitar, a otros jóvenes a la fiesta de cumpleaños del, ahora famoso, John Wilches. Subieron el video a Youtube, y mientras Wilches se cortaba el pelo alcanzaron 20.000 reproducciones pues, algún mojigato incorregible (como abundan en la Heroica) posteó el video en Denuncias Ciudadanas, una de esas páginas de Facebook que suplen las tareas que otrora tenía la Inquisición. ¡Qué horror!, ¡drama moral en Cartagena!, ¡dijeron triple X!, ¡triple X!

¿Elsa, la princesa de Frozen, saldrá del clóset?

Columna publicada el 26 de mayo de 2016 en Univisión.

“Libre soy, libre soy, no puedo ocultarlo más. Libre soy, libre soy, libertad sin vuelta atrás” canta Elsa, la protagonista una de las más recientes y exitosas películas de Disney: Frozen.

Elsa es una princesa que ha sido negada por su familia y obligada a ocultar un rasgo de su personalidad. Al ser aceptada por su hermana, Ana, decide volver a su reino y dejar que el mundo sepa que tiene una especie de poder para congelar.

Para la segunda edición de Frozen, los y las fans están pidiendo que Elsa tenga a una mujer como interés amoroso, después de todo su historia ya parece una alegoría sobre lo que enfrentan muchas personas homosexuales al contarle a sus familias y al mundo sobre su orientación sexual.

No se trata solo de Elsa, la fanaticada del Capitán América también clama a gritos un interés romántico homosexual para el epítome del “héroe americano”. Parece una revolución sexual planteada desde el pop, ¡los más queridos personajes de ficción están saliendo del closet!

#MiPrimerAcoso: la historia detrás del Trending Topic

Columna publicada el 25 de abril de 2016 en la Revista Vice.

El primer acoso que recuerdo fue por parte del portero de mi edificio. Me ayudaba a cargar la mochila de libros cuando yo regresaba del colegio. Yo tenía siete años. Mientras me abrían la puerta del departamento, el portero tenía por costumbre acercar su cara a la mía y respirar su aliento cerca a mi boca. No me tocó nunca, y por eso yo no dije nada, pero siempre sentí mucho miedo. Después de ese vinieron miles. A los nueve años tuve un profesor que, cuando pasaba lista, nos pedía a las niñas que fuéramos a su escritorio para “darle un besito en la mejilla” cuando decía nuestro nombre. A los 11 años uno de mis profesores cargaba paquetes de mentas en los bolsillos (rotos) de su pantalón y los regalaba a las niñas que metieran primero la mano y los agarraran. Las niñas metíamos nuestras manos en sus bolsilllos, como moscas buscando la miel. A los 14 un amigo de un amigo de mi mamá se ofreció a “darme clases de teatro” y comenzó por “los besos” (en teatro, claro) y me hizo darle un beso “actuando como si sintiera pasión”. Fue la segunda persona que me besó en mi vida. Si les cuento todos los casos no termino. Son infinitos. Y a pesar de eso, tengo siempre la certera sensación de que “pudo ser peor”. De que soy privilegiada porque nunca “escaló” a más. Dichosa yo.