Categoría: Columna El Heraldo

Las propias

Columna publicada el 17 de diciembre en El Heraldo.

Les voy a contar una anécdota horrible sobre mi vida del colegio. Cuando éramos adolescentes, mis compañeros de clase, en bachillerato, tenían una práctica que llamaban “Propiar”. Esto era, ir “a donde las propias”, un misterioso plan al que las chicas del salón nunca éramos invitadas. Así que lo que sé lo sé de oídas, de las historias que contaban al día siguiente en clase, que podían ser o no ciertas, y que supongo que estaban en un intermedio entre la verdad y la exageración. En todo caso, estas aventuras consistían en que se llevaran los carros (caros y de marca) de sus papás, a los barrios populares de Barranquilla. Allí, según decían “levantaban pelaítas” que se iban con ellos, descrestadas por los carros. La historia era que con estas mujeres o niñas (nunca supe sus edades, ni creo que ellos preguntaran) tenían sus primeras experiencias sexuales. ¿Había consentimiento en estas experiencias? Quizás ni ellos lo saben, en ese entonces nadie hablaba al respecto, y en el colegio nuestra profesora de religión, que también daba la clase de orientación sexual, nos decía que lo mejor era la abstinencia.

Mujeres en saldo rojo

Columna publicada el 10 de diciembre de 2016 en El Heraldo.

Ser mujer, en Colombia, es carísimo. Las colombianas pagamos un impuesto exclusivo para todas las mujeres con útero y en edad reproductiva, un impuesto a la menstruación, que asciende a los 320.000 millones al año. Ahora, la nueva reforma tributaria pretende subir el IVA de las toallas higiénicas y tampones al 19%, tres puntos más por encima de lo que ya pagamos. Van a subir un impuesto que, en primer lugar, no debería existir.

Es muy distinto que le suban los impuestos a artículos de lujo, o prescindibles, o para desincentivar el consumo de artículos que sean nocivos para la salud como el licor, los cigarrillos o las bebidas azucaradas. Pero los tampones y las toallas higiénicas son artículos de consumo de primera necesidad para las colombianas en edad reproductiva. Claro, existen otras opciones más eficientes, baratas y ecológicas como la copa menstrual, pero estas son poco conocidas y aún difíciles de conseguir en el país. Como si tener la regla no fuera ya suficientemente engorroso, ahora nos va a salir mucho más caro, y no parece que esos tributos se vayan a usar, de manera prioritaria, para algo que nos beneficie a las mujeres.

¿Prohibir los piropos?

Columna publicada en El Heraldo el 3 de diciembre de 2016.

En el municipio de Timbío, al sur de Popayán, y con motivo del 25 de noviembre, Día mundial para la eliminación de la violencia contra las mujeres, acaban de prohibir el acoso callejero por decreto. Hoy, por las calles del municipio se pueden ver unas señales en las que se lee: “Eso que tu llamas piropo es acoso callejero y agrede e intimida a las mujeres” o “Un galán no acosa a las mujeres en la calle, haz de Timbío un territorio seguro para ellas”. Las instalaron en seis puntos identificados por las mismas mujeres como los más difíciles de transitar. “Están en la esquina de ‘El bostezo’, cerca de la plaza de mercado, donde se hacen los taxistas y conductores interveredales; en la Terminal de Transporte Transtimbío; en el parque central; en la cancha de fútbol sala donde el domingo en la tarde ninguna mujer se atreve a acercarse y hasta en los alrededores de la Policía y en frente de la Alcaldía” informa el periódico El Tiempo. 

La violencia se enseña

Columna publicada el 26 de noviembre de 2016 en El Heraldo.

El 25 de noviembre, día de la eliminación de la violencia contra las mujeres, es siempre un día difícil, porque recordamos todas las agresiones que vivimos las mujeres a nivel local, regional y global. Esta visibilización es necesaria porque la violencia que vivimos las mujeres está naturalizada culturalmente, la podemos tener en frente y no verla, porque todo en nuestra sociedad la justifica. En Colombia agreden a una mujer cada 13 minutos. En el Atlántico, según datos de las Comisarías de familia, aproximadamente 1.500 mujeres fueron agredidas en 2015, y según datos de Medicina Legal en hay más de 37.000 a nivel nacional. Por eso se dice que la violencia contra las mujeres es una pandemia.

Abanico Sanyo

Columna publicada el 19 de noviembre de 2016 en El Heraldo.

La famosa canción del Abanico Sanyo cuenta una historia clave para entender al Caribe colombiano. Un hombre le canta loas a un abanico o “ventilador”, como dicen los cachacos, porque su vida sexual ha florecido gracias al fresco que produce el aparato. El abanico es un electrodoméstico que le cambia la vida, hay un antes y un después, porque en estas tierras calientes, las fuentes de sombra o fresco: abanicos, neveritas de hielo, cervezas, árboles de mango, restaurantes con aire acondicionado, tienen la función social que en otros contextos tienen las hogueras, origen de la palabra “hogar”. Así que en el Caribe la gente orbita alrededor de estos objetos, son una necesidad básica y un eje de nuestra vida social y familiar. Pero refrescarse en la costa, la mayoría de las veces, requiere de grandes esfuerzos. Mantener el hielo frío no es cualquier cosa, y por eso Aureliano Buendía se impresionó tanto. Por eso, la Costa Caribe colombiana, más que ninguna otra región, necesita fuentes estables de electricidad. Y por eso el desastre de Electricaribe es una tragedia que tiene un gravísimo impacto que tiene en la vida diaria, en nuestras comunidades, el pésimo servicio de luz en el territorio. Es más que un tremendo problema de infraestructura, es un drama social y un problema de derechos humanos.

El derecho al agua

Columna publicada el 12 de noviembre de 2016 en El Heraldo.

El proyecto para garantizar el agua como derecho fundamental, con consumo humano como fin prioritario, está a punto de hundirse este año en el congreso. Aunque los congresistas están en su mayoría de acuerdo con el proyecto, han tenido que aplazar los debates por el ausentismo (desidia) de muchos. El legislativo sale a vacaciones el 16 de diciembre (un lujos que no se pueden dar el resto de los colombianos) y los proyectos que no aprueben antes de esa fecha quedan sepultados. El presidente del senado, Mauricio Lizcano, ha llamado a una sesión extraordinaria el 17 de noviembre para desatrasarse del trabajo que no hicieron durante el año, y salvar, entre muchos proyectos, esta reforma constitucional que pretende elevar el derecho al agua a derecho fundamental. La iniciativa a superó cinco debates y le faltan tres y el tiempo que queda es apenas para que se discuta y se apruebe en el último día de sesiones.

No quiero ir al colegio

Columna publicada el 5 de noviembre de 2016 en El Heraldo.

“Estaba cansado de escuchar a una profesora decir que los hombres gais, con el tiempo, terminamos con el “esfínter desgarrado” y que debido a esto llega un punto en el que las heces salen en cualquier momento. Cada vez que lo decía en clase me daba mucho miedo, a pesar de que la información era falsa”. Este es el testimonio de un estudiante gay de 17 años, en Cundinamarca, recogido en el informe “Encuesta de clima escolar LGBT en Colombia 2016” realizada por Sentiido y Colombia Diversa. La encuesta fue contestada anónima y voluntariamente por  581 estudiantes LGBT que asistieron a el colegio en el año 2015.

Según los resultados de la encuesta, el 83.9% han sido víctimas de acoso verbal; el 88.6% e se han visto excluidos deliberadamente por sus compañeros; el 47.3% han sido víctimas de acoso sexual en el colegio; el 43.8% ha sufrido robos en retaliación or su orientación sexual. En muchos casos esta violencia es reforzada y hasta iniciada por las instituciones: el 25.2% han sido sancionados por su identidad u orientación sexual; el 37.2% han sido agredidos por un profesor; el 22% por un rector o directiva del colegio; el 11% han sido obligados a ir a terapia psicológica como si tuvieran un problema mental. Tampoco hay mecanismos para contrarrestar estas violencias, pues el 44% de los manuales de convivencia ni siquiera mencionan el tema y en clase de orientación sexual sólo se abordaron los temas Lgbt en un sorprendente 2.4%. Casi el 70% de estos estudiantes se sienten inseguros en el colegio, y para empeorar las cosas todo este matoneo afecta su rendimiento académico y por consiguiente sus oportunidades profesionales en el futuro.