Categoría: Columna El Heraldo

En las nubes están los dioses

Columna publicada el 25 de febrero de 2017 en El Heraldo.

Este jueves, en una de las rutas aéreas Miami-Barranquilla, el avión venía casi por entero lleno de barranquilleros, que regresaban a esta ciudad a vivir el Carnaval. En el avión se hablaba ruidosamente, era evidente a qué veníamos todos y nadie sintió el pudor de hablar pasito, como tanto nos piden fuera de casa y especialmente en Bogotá. Como en el avión se podía comprar cerveza, como todos estaban hablando del mismo tema, las conversaciones empezaron a expandirse más allá del círculo de conocidos. De la charla se pasó a las bromas, y los azafatos terminaron por sonar en los parlantes En Barranquilla me quedo. El avión entero se paró a bailar, sacamos las máscaras, hicimos trencito. Solo en Barranquilla decían todos, y era verdad. En cualquier otro contexto ese comportamiento habría sido inadmisible. Pero todos en este avión entendíamos ese goce de lo impropio como una picardía, y bailar en el avión, lejos de ser amenazante, fue algo cómplice, inofensivo, incorrecto, travieso, empoderador, vitalista. Eso es precisamente el Carnaval.

Las ‘frías’

Columna publicada el 4 de febrero de 2017 en El Heraldo.

El nuevo Código de Policía prohíbe “consumir bebidas alcohólicas en lugares abiertos al público en el perímetro circundante” y “consumir bebidas alcohólicas, sustancias sicoactivas o prohibidas en estadios, coliseos, centros deportivos, parques, centros de salud y en general, en el espacio público excepto en las actividades autorizadas por la autoridad competente”. A primera vista parecen prohibiciones razonables que buscan controlar el consumo problemático de alcohol y garantizar la paz en las calles. Sin embargo, como sucede con muchas partes del Código de Policía, estas medidas, aparentemente razonables, pueden terminar siendo absurdas o autoritarias.

Cuidado con los médicos Sales Puccini

Columna publicada el 28 de enero de 2017 en El Heraldo.

En febrero de 2016 el médico Carlos Sales Puccini fue señalado por la diseñadora María del Pilar Agámez cuando su hija, María José, de 16 años, sufriera complicaciones terribles luego de que el médico le realizara una operación de hilos gástricos, una de sus supuestas especialidades. Dos endoscopias mostraron que la joven tuvo sangrado interno en los lugares en donde se había hecho la operación. La joven terminó perdiendo su estómago. Gloria Granados también fue paciente de Carlos Sales Puccini, y la operación gástrica le causó efectos tan adversos que llegó a pesar casi 32 kilos y por poco pierde la vida. Diana María Dangond, en 2014, tuvo problemas luego de realizarse una cirugía de hilos gástricos con el mismo médico, tuvo una fístula gástrica que se soltó y que hizo que “la comida se saliera de su estómago”. Luego, la operación que Sales Puccini hizo para cerrar la fístula, propagó la infección por todo el cuerpo, desde los ovarios hasta los pulmones. El médico afirma haber “inventado” una variación de la cirugía de hilos gástricos que él llama “Surset Gástrico de Sales” (nosotros podríamos llamarlo el Surset Gástrico de la Muerte, SGM) y lo sustenta con un artículo publicado en la revista Colombiana de Cirugía en 2008. Sin embargo, como lo reporta El Espectador, en 2011, los editores de la revista le negaron a Sales Puccini la publicación de un artículo en que reportaba números sospechosos al punto que los editores le pidieron que enviara la base de datos de los pacientes para verificar la información. No recibieron datos médicos relevantes. Resulta que el SGM se considera como un procedimiento en investigación y desarrollo, y la recomendación es que debe realizarse solo en grupos de investigación supervisados. Sin embargo, la semana pasada otra víctima salió del quirófano de Sales Puccini. Junior Machado Pérez murió en Barranquilla, después de sufrir cuatro paros cardiorrespiratorios.

Rebelión

Columna publicada el 21 de enero de 2017 en El Heraldo.

Rebelión es, quizás, la canción más conocida del Joe Arroyo, cuya voz al grito de “No le pegue a la negra”, es un grito desgarrado y empoderador, más aún en el contexto del Caribe, y más puntualmente, Cartagena. Quizás todos bailamos con el Joe porque la historia que cuenta la canción suena a que pasó hace muchos años, en una antigua, pasada, y esclavista Cartagena.

Las malas madres

Columna publicada el 14 de enero de 2017 en El Heraldo.

El video muestra a unos uniformados que llegan a la casa de una familia, en Tierralta, Córdoba, para rescatar a un niño a quien su madre, como castigo, había amarrado a un palo. La madre fue acusada por los vecinos y luego arrestada por la policía. En el video podemos escucharla suplicando para que no le quiten a su hijo.

Un segundo video muestra a la mujer arrepentida, ofreciendo su mea culpa a todos nosotros, sus jueces implacables, a nosotros que nos llevamos la mano a la boca mientras exclamábamos ¡mala madre! “¿Por qué amarrabas a tu hijo?” Le pregunta el periodista. Detrás de la mujer se ve una calle de tierra en donde juegan muchos niños y niñas descalzos, un muro a medio construir; testimonios de la situación vulnerable en la que vive la familia. La mujer contesta, tiene varias razones: la primera “porque varias veces casi me lo atropella una moto y también porque me botó la comida del mediodía, el agua de tomar, pero lo hice para no pegarle porque ya no hacía caso”. Es decir, la mujer nos dice que no daba abasto cuidar y disciplinar a su hijo, hacer de comer y probablemente trabajar. Nos dice que está frustrada porque el niño le bota la comida que probablemente llegó a la mesa con mucho esfuerzo. La segunda razón de la mujer es también descorazonadora: “cuando era pequeña a mí me amarraban a un palo en el sol”. Cuando ella era niña no habían vecinos con celular para grabar video y traer a los medios, así que nunca debió llegar la policía a desamarrarla de ese palo bajo el sol.

2016: el año de la “posverdad”

Columna publicada en El Heraldo el 31 de diciembre de 2016.

Cada noviembre,  el diccionario Oxford elige una “Palabra del año”, que pretende encapsular lo más importante y representativo del año que materia de lenguaje y cultura. Las elecciones suelen estar llenas de clarividencia. En 2015, la Palabra del año fue el ‘emoji’ que llora de la risa, un guiño de inclusión a los alfabetos pictográficos que cada vez se hacen más importantes en nuestro uso del lenguaje. La palabra para el 2016, aunque acertada, es mucho menos optimista: “posverdad”.

Series feministas para ver en vacaciones

Columna publicada el 24 de diciembre de 2016 en El Heraldo.

El 2016 fue un año lleno de catástrofes y contrastes en todos los campos. En la cultura murieron desde David Bowie hasta Leonard Cohen, pasando por Juan Gabriel. Vimos cómo la extrema derecha empezó a movilizarse efectivamente y los progresistas alrededor del mundo tuvieron rotundos fracasos en las urnas, y la llegada de Trump a la Presidencia de Estados Unidos parece una señal del apocalipsis. En lo que concierne a la violencia de género el 2016 tampoco dio tregua, desde el acoso del defensor del Pueblo, al fallo revictimizante contra Rosa Elvira Cely, la ideología de la discriminación por género, que hizo marchas en todo el país en contra de los derechos de las mujeres y la comunidad LGBTI, y cerramos con el secuestro, violación y asesinato de Yuliana Samboní. El 2016 ha sido un año para poner cardíaco a cualquiera.

Por eso quizás es importante aprovechar esta Navidad y fin de año para desconectarse. Es claro que el 2017 será un año duro, de mucho trabajo para no echar para atrás en materia de derechos para las mujeres, y es necesario descansar y recargarse. Para tener un poco de inspiración y bríos para el año que viene, nada mejor que aprovechar el descanso para ponerse al día con series. Además, y afortunadamente, en Internet se pueden encontrar maravillosas series feministas, apasionantes y divertidas, y me gustaría recomendarles algunas de mis favoritas.