Mamacitas

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La nueva campaña del GDF para supuestamente fomentar la lactancia materna es un exabrupto semiótico por delante y por detrás.

Pero vamos por partes:

Es cierto que es importante fomentar la lactancia porque la leche materna casi que tiene superpoderes y es una ingeniosa solución evolutiva que tendríamos que aprovechar. Según la campaña, en México solo el 14% de las madres amamantan a sus hijos y con ese porcentaje ocupa el último lugar en América, lo cual es una potencial causa para la desnutrición infantil en el país.

Sin embargo, no sabemos las razones que llevan a las mexicanas a decidir no amamantar a sus hijos. ¿Es un problema cultural? ¿Es ignorancia? La verdad es que una sociedad en la que es tabú sacarse una teta en público para darle de comer a un niño no le pone las cosas fáciles a las mujeres. He oído historias de amigas ejecutivas que tienen que encerrarse en un cuartito de la oficina para exprimir la leche con una aparatosa máquina de tubos y chupas como soñada por la ciencia ficción. Amamantar es incomodo y “se ve de quinta”, y las mujeres que trabajan (en todas las clases sociales) tienen muy difícil ese malabar.

Por otro lado amamantar tiene innegables efectos sobre nuestro cuerpo. Se nos caen las tetas. Y sí, esta es una razón que lleva a las mujeres a negar la lactancia. ¡Vanidosas, egoístas, malvadas! Tal vez a esas Evas se refiere la campaña cuando dice “no les des la espalda”, porque claro, una mujer que no amamanta es una madre desalmada. En una sociedad en la que nos dicen a diario que las mujeres no valen si tienen las tetas caídas es grosero y atrevido que el GDF quiera culpabilizar a las mujeres que decidieron no amamantar, como si esa fuera su función moral. Estado impertinente y metiche, que en la misma campaña en la que las juzga por no amamantar les recuerda que a la vez tienen que estar buenas, tener abdominales, estar arregladas, ser seductoras, verse mamacitas.

Porque para ser buenas no basta con tener hijos, ser fieles, y amamantar. También tenemos que ser bonitas y seductoras, es decir, suscribir actitudes cliché (como ponerse jeans y dejarse el torso descubierto) y corresponder físicamente a estándares muy específicos que resultan absurdos para la mayoría de los cuerpos latinoamericanos. Si el GDF quisiera decirnos que amamantar está bien, nos mostraría fotos de mujeres con sus tetas estriadas y sus panzas desacomodadas dándole de comer a su hijos en las plazas, en el metro.

A todas estas uno se pregunta si las mujeres de las fotos, que tienen implantes de silicona, pudieron amamantar. Según la literatura médica depende de la cirugía, las incisiones que se hacen por debajo del pliegue del seno o a través de la axila no deberían suponer un problema. Sin embargo, el método más popular, que consiste en practicar una incisión en forma de “sonrisa” alrededor de la areola, puede complicar las cosas. Si durante la cirugía no se cortaron ni dañaron los nervios que están alrededor de la areola, es posible amamantar de forma parcial o total. Los nervios son vitales para poder amamantar porque alertan al cerebro para que libere prolactina y oxitocina, dos hormonas que influyen en la producción de leche. ¿Pudieron amamantar Sodi, Guardia, Juárez y Galeano? Saber su testimonio me daría mucha tranquilidad.

Quizás la más pertubadora de las fotos es esa en la que Maribel Guardia literalmente le da la espalda a su hijo, un muchachón que seguro creció tanto por la leche materna. A ninguno de los dos parece importarle las terribles connotaciones edípicas de la foto, de la cual no se puede hablar sin hacer un albur.

Finalmente, a uno no le queda claro cuál es la estrategia publicitaria del GDF. ¿Cuál es su público? ¿Los lectores de Soho o Maxim? Si la campaña va a dirigida a adolescentes pajizos y viejos verdes es plata perdida porque esos jamás van a amamantar. Si la campaña va dirigida a las mujeres en edad reproductiva, muchas gracias por explotar las inseguridades culturales y los estándares imposibles con los que la publicidad nos tortura a diario, a varias hasta les quitarán las ganas de tener hijos. Así la vanguardia de los derechos sexuales y reproductivos en México.

Amamantar no es un servicio que prestan las mujeres al Estado o a la comunidad. Si lo van asumir así pues que nos compensen por ello. Si la maternidad es por la patria que nos paguen indemnizaciones y que nos hagan estatuas. Las mujeres amamantan y tienen hijos, porque es el cuerpo de cada una y cada una puede hacer con él lo que le dé la gana. No nos sale leche de las tetas por el bien de la nación.