Ajá porque ajá

Imagen vía http://www.elheraldo.com.co/ELHERALDO/BancoConocimiento/R/rdaja/rdaja.asp?CodSeccion=3

Publicado el 22 de noviembre de 2009 en la revista Dominical del periódico El Heraldo.

En realidad el ‘ajá’ costeño tiene 3 sentidos. En su primera acepción se dice ‘ajá’ cuando por fin te dan la razón o entiendes algo. En su uso epifánico, usualmente se alarga la segunda vocal: “Ajaaaaá”. Esta primera forma del ‘ajá’ es bastante comprensible, e incluso usada en varias regiones colombianas.

En su segunda acepción el ajá es un reclamo poco serio. Se dice“¿ajá y tú qué?” para llamar la atención de algún interlocutor (figura) con un delicado aviso de atención, que el aludido suele entender, según sus culpas personales, como “por fin te encuentro”, “por qué estás tan perdido”, “eres un acabarropa’ (sinvergüenza)” et al.

Su tercera acepción es tal vez la más complicada. Este ‘ajá’, el explicativo, es el que se usa cuando se contesta “porque ajá”: “Yo estaba saliendo con esta pelaá, pero ajá, tú sabes cómo es la cosa ahí y ajá, yo no iba a decirle nada”.

De esta afirmación puede deducirse que el emisor estaba saliendo con una joven, pero terminaron su agremiación debido a un problema recurrente de ella, que el emisor ya ha señalado repetidamente y que debido a su orgullo, no le reclamó ni reclamará más. Y esto es solo lo deducible de la frase. Podemos asumir que el receptor conoce al emisor, y por tanto, tiene información previa que marca los bemoles de los ‘ajá’ explicativos de la frase.

El ‘ajá’ explicativo exige que el interlocutor saque la información del contexto reciente. En esta acepción, el ‘ajá’ es una especie de acuerdo sobre lo de lo fundamental, es decir que quienes participan de la conversación están de acuerdo sobre unas premisas básicas sobre las cuales no hay que elaborar mucho. ¿Y cómo se llega a este acuerdo?

El acuerdo viene configurándose desde hace mucho, es étnico e histórico, es una exigencia del territorio que pide poner atención al contexto. Esta exigencia se convierte en una habilidad cuando se ha crecido en la región costeña, que está sumamente familiarizada con lo verbal, y funciona mejor con significados móviles, que son propios de la oralidad rural. Esta región, con pueblos de tejas de zinc y calles de tierra, manifiesta sus ideas con su cuerpo y su voz. Por eso hay una tradición musical tan consumada.

El lenguaje escrito agrega una importancia inmerecida al texto, tiene diccionarios y gramáticas, el lenguaje parece gobernado por un código, un código que consiste en un set de estrictas reglas escritas, ortografía, semiótica etc.

El resultado es que la gente olvida que se aprende a hablar antes de aprender a escribir, la secuencia natural se reversa. Olvidan también que las palabras son algo local, etnológico y etnográfico.

A diferencia de muchas palabras que tienen pretensiones de universalidad, el ‘ajá’ costeño es totalmente local, entenderlo es casi un santo y seña entre nosotros, los costeños colombianos.

Entenderlo marca la pertenencia a un grupo étnico, a un clan. También marca cierta distancia de las culturas urbanas, que, a diferencia de los territorios rurales, necesitan mayor precisión, más legislación, tantos significados precisos. Como si a más concreto se necesitara más concreción.

Tal vez esa es la dificultad que tienen culturas que se apoyan en lo escrito para entender el término. ‘¡Ajá!’ es una expresión que refleja un “darse cuenta” de algo, es la exclamación relacionada con un estado cognitivo-emocional cuando, ante un problema, las cosas se organizan de manera súbita y adquieren claridad.

Este es un significado común a todas las acepciones costeñas del ‘ajá’, sin embargo, costeños más practicantes que yo me dirán que desglosar la mística expresión en tres acepciones es una cachacada, y que este significado único es hábil ‘para cualquier vaina’.

Lo que pienso es que el ‘ajá’ es como Ygramul, el múltiple, un personaje de La historia interminable, de Michael Ende. En el libro corría la leyenda de que este era un monstruo que podía, al instante, tomar la forma de tus peores pesadillas.

Atreyu, uno de los protagonistas, descubre que Ygramul es en realidad un conglomerado de insectos que se reorganizan (reorganizan su significado) según su adversario (el contexto). Por eso, no es que el ‘ajá’ no signifique nada o sea una respuesta obviada. El ‘ajá’ en realidad es una palabra múltiple, cuyo significado se ajusta al movimiento de las manos, al recuerdo, a la intensidad de la voz, y no a un diccionario.