Algo más que un sánduche para Jerónimo


Publicado el 2 de enero de 2009 en la sección de Opinión de EL ESPECTADOR.

LEÍ CON GRAN SORPRESA LA ENTREvista que le hizo El Tiempo a Jerónimo Uribe sobre la incertidumbre de la reelección.
El joven Uribe no parece estar tan preocupado por la decisión de su padre; antes, repite con vehemencia, que el presidente no aspira a un tercer mandato. Esta insistencia es la que me sorprende, sobre todo* porque Jerónimo dice que nunca le ha preguntado a su padre si piensa volverse a lanzar, y que él, como todos en este país, encuentra sus respuestas en la interpretación de las acciones del Mandatario: un oficio meteorológico, difícil por el carácter tempestuoso de nuestro Presidente.
Sabemos que doña Lina quiere mudarse de casa, y por la entrevista a su hijo menor, él también parece querer irse a vivir a un apartamento, y lo dice muy fácil, como si esta mudanza no requiriera un nuevo hogar con un gran sótano donde guardar el equipaje político de su padre. Lo expresa de forma tan sencilla que concluye que su plan maestro es prepararse un sánduche el 8 de agosto del 2010 (es la única comida que sabe hacer solito).
Aunque blandas y esquivas, las respuestas reafirmaron lo que queremos muchos, que el Presidente se retire, eso sí, ojalá no lo haga para montar una U-niversidad, como nos anuncia Jerónimo que es uno de sus planes. Tan reafirmante fue el joven Uribe que casi le creí. Pero una cosa es lo que dice el niño y otra los hechos, que, como señala María Jimena Dussán indican que el Presidente sí quiere la segunda reelección.
¿No advierte Jerónimo que los hechos contradicen sus palabras? ¿No duda porque le da lo mismo poder hacerse su sánduche o pedirlo a las cocinas de Palacio? ¿Es porque es tan crédulo como somos la mayoría de los colombianos? ¿O porque la familia presidencial está decidida a hacernos creer que Uribe no se vuelve a lanzar?
El Presidente no da ninguna contestación, mientras todos le miramos su poco trasparente cara, como si fuera una mística bola de cristal en la que podremos interpretar la respuesta. Uribe ya no tiene a su favor el crecimiento económico de Latinoamérica, ni el apoyo de Bush, coyunturas que colaboraron a la buena fama de su administración. Su reticencia a dar respuestas claras pone nervioso hasta al más intenso furibista.
Dicen que la inteligencia camina por la sombra y que los hombres astutos, en vez de anunciar lo que van a hacer, simplemente lo hacen. Según Carlos Ferro, presidente del Partido de la U, Uribe sólo se pronunciará cuando el proyecto del referendo esté totalmente aprobado en el Senado, es decir, nos esperan seis u ocho meses de incertidumbre en los que Jerónimo soñará con ir a hacer mercado en su carro y prepararse un sánduche, y el resto de Colombia pondrá de cabeza el santo de su predilección para que Uribe se lance, o no se lance.
Sabiamente, el menor de los Uribe dice que si el Presidente no expresa que se postula, él asume que no lo hará. ¿Qué pasaría si todos, simplemente, asumiéramos que no nos espera una dictadura y siguiéramos adelante con nuestros planes de vida sin darle importancia a los gestos y guiños del Presidente? Quién quita que de verdad tenga poder el pensamiento positivo, y que, si dejamos de preocuparnos por sus declaraciones, el país deje de estar a merced de los caprichos de un solo Señor y tome su rumbo independiente. Si algún candidato quiere tumbar a Uribe, debe comenzar una campaña agresiva, convencido, como Jerónimo, de que el Presidente se mudará de su actual residencia en 2010. Dejemos de esperar a ver qué decide Uribe y hagamos cosas. Es más, yo me ofrezco a prepararle al delfín una comida más sustanciosa, siempre y cuando no sea en las cocinas de la “Casa de Nari”.

*El sobretodo
Esta insistencia es la que me sorprende, sobretodo porque Jerónimo dice que nunca le ha preguntado a su padre…. Catalina Ruiz Navarro, El Espectador (09-01-02).
La juventud de hoy en día, doña Catalina, no usa sobretodo, aquí debe ser en dos palabras: “sobre todo porque Jerónimo…”.
Gazapera, 6 de enero de 2009.