Positivo

Publicado el 7 de noviembre de 2008 en la sección de Opinión de EL ESPECTADOR.

POSITIVO HA SIDO EL CONCEPTO Y la palabra más usada en noticieros, periódicos e internet durante la última semana.

Positivo es el panorama mundial frente a la elección de Obama. Dice Michal Kobosko, columnista polaco, que vinieron a su mente felices canciones pop (de ABBA) cuando fue claro que Obama era el nuevo presidente de los EE.UU. Takashi Yokota cuenta que en Japón se incorporó el mantra obámico del cambio en la cultura popular. Mikahail Fishman, en Rusia, comenta que el cambio de administración trae nuevas perspectivas para su país, Selcuk Tepeli dice que en Turquía hay optimismo en el aire, como si hubiera llegado la primavera y, bueno, Alex Milberg, corresponsal de Newsweek en Argentina, dice que el país está más preocupado por la elección de Maradona como técnico de la selección.

Positivo es el mensaje de Obama: “Sí podemos”, “el cambio que necesitamos”. El asunto suena un poco a televentas pero todos lo hemos creído, tal vez porque el nuevo presidente encarna una cantidad de cosas que queremos para el mundo: igualdad, diversidad, inteligencia —buen gusto—. Si Obama nos defrauda o no, no es el punto, pues lo que su campaña ha hecho ha sido generar un cambio de actitud a nivel mundial. Un cambio hacia una actitud optimista, incluso hoy que los mercados de la bolsa caen como si fueran “Las Torres Gemelas II”.

Es bien probable que pronto veamos efectos palpables. A veces hay que creer para ver en vez de ver para creer. ¿Pura Programación Neuro Lingüística (PNL)? Sí. Los expertos en esta área dicen que si sonríes el mundo sonríe contigo; por eso pensar positivo trae consecuencias positivas

No me extrañaría que alguien en las FF.MM. colombianas se hubiera leído un libro de PNL y hubiera considerado que se estimulaba a los soldados con la palabra correcta: positivo. Positivo, que en este caso significa “cierto”, no suena tan mal. Aunque la palabra no se usa como un antiséptico eso termina siendo, porque le quita crudeza a los hechos a los que se refiere. Es extraño cómo una misma palabra puede esconder algo maravilloso y algo horrible, una palabra tan fácil de creer y feliz de escuchar como “positivo”.

Me parece muy curioso que el concepto y la palabra inundaran los medios la semana pasada. Me asusta un poco porque recuerdo que las arengas del Gobierno colombiano alguna vez tuvieron que ver con el cambio (ahora tienen que ver con la permanencia) y todo el discurso tuvo un giro semántico en el que un 84% apoya a este gobierno tan positivo, aunque positivo (o falso positivo) signifique hacer ejecuciones por parte del Estado.

Ser positivo es pensar que este es el mejor de los mundos posibles. ¿Quiere decir eso? ¿Ser ciego, resignado, o realista? No lo sé. Optimismo es una palabra peligrosa, y hay que recordarlo cada vez que alguien celebre una actitud positiva. Una cosa es usar una palabra para cambiar lo que pensamos, y otra para suavizar la realidad. Hay que estar alerta, para que lo positivo sea una actitud, y no un eufemismo.